Wikipedia y páginas de software: engaños, engaños engaños…

Wikipedia, el gran proyecto de Jimmy Wales se ha convertido en un foco de desinformación provocada por la libre y anónima entrada de términos de los usuarios que surfean la Red.
Si sumamos esto al hecho de que el 99 por ciento de las búsquedas realizadas en la red a través de buscadores nos llevan como mínimo a 4 elementos top hallados que enlazan directamente a Wikipedia (en cualquiera de sus idiomas, dependiendo de la procedencia del usuario que realiza la búsqueda) nos hallamos ante un “bonito” dilema. Además de que ahora sabemos por la prensa escrita que existen multinacionales e importantes organismos internacionales que varían los contenidos de las entradas en la enciclopedia global o que, simplemente, la eliminan con una simple pulsación de tecla gracias al anonimato que promete el acceso a Wikipedia. En todo caso, Virgil Griffith un hacker y a la vez estudiante del Instituto Tecnológico de California, el cual se califica como firme creyente del poder del internauta así como del anonimato en Internet, ha creado una nueva herramienta que desenmascara a los que realizan estos actos. Si es curioso es posible acceder a la página web de Griffith en: wikiscanner.virgil.gr dónde se pueden ver las IPs de los hábiles magos de las des-entradas, trazar rutas y hacer algunos pings… bueno ya sabéis, usad la utilidad de red para algo más que tenerla en la carpeta Utilidades e informaros de dónde provienen los oportunos cambios de datos.

Pero la gran pregunta es ¿podemos confiar en el utópico proyecto de Wales para documentarnos, para añadir excelentes entradas que quizás sean alteradas y de este modo contribuir a este worldwide engaño? La verdad es que personalmente prefiero entrar en un blog y hacerle el hilo y que  suba la entrada en los buscadores. Si lo que escribes es bueno, la información corre como el viento, el link a link sigue funcionando de manera elegante y perfecta.
Pero, Wikipedia no es el único ejemplo de páginas de desinformación. Es posible ver el mismo problema en páginas o portales a los que acceden cientos de usuarios de forma habitual y que en realidad muestran cantidades obscenas de aplicaciones de los cuales, el 70 por ciento son totalmente inútiles. Lo mismo sucede con foros en los que la gente lanza una pregunta y otros su punto de vista de los que eres capaz de reírte a mandíbula batiente o te entran ganas de llorar.
Podemos ser engañados por hermosos iconos, avatares de los más cool, aplicaciones con rankings de cinco estrellas pero la gran mayoría o no se adaptan a la procedencia de los usuarios, de las configuraciones de sus equipos o simplemente están ubicados donde no les corresponde. Una verdadera pena…
No es una historia nueva, de hecho cuando no existía Internet ya era posible comprar los famosos CD ROMS de BMUG (http://www.bmug.org/)que muchos compartíamos por su elevado precio y que además sólo eran vendidos por pocos proveedores en España. Algunos afortunados y valientes lo compraban en Estados Unidos a través de Fax, evidentemente con la ayuda de libros como Faxivisa (Liz Castro, Editorial Página Uno, equipo del que todos sabéis formé parte con gran orgullo). Esos mismos CD ROMS contenían software innecesario o no adaptable a muestro país, pero te pasabas semanas enteras probando utilidades y mini programas “interesantes”.
Luego llegó el mundo de la revista con rosquilla. Primero Macworld como no MacUser, MacFormat… y como colofón los pobres editores de Macpeople (Les suena?) logramos sacar a los quioscos tres números con el famoso rosco “macpipolero” que hizo las delicias de los lectores (orgullo supremo por mi parte que me los curré con la ayuda de Alex Cabré y de muchos distribuidores de software de España que estaban encantados de que una publicación totalmente española adjuntara sus demos en nuestros CDs). El primer Macpeople que incorporó entrega digital con algo retractilado salió con disquette. Lo recuerdo como si fuera ahora: no sabéis lo difícil que fué meter cosas útiles para todos en un espacio tan pequeño: 1.3 MB de espacio ahora despreciable e inútil.
Ahora es increíble ver el esfuerzo titánico de las revistas de informática para “colocar” a la gente DVDs con programas completos (eso si, con versiones obsoletas) para que compren sus publicaciones, cuando todas ellas están en Internet y lo más seguro que más actualizadas que las del DVD en cuestión.
Como bien decía la primera edición de la Biblia del Mac (Editorial Página Uno): No se puede ser demasiado guapo, demasiado delagado o tener demasiada RAM. Imagino que la nueva edición debería decir que tampoco se puede tener demasiados Gigas ni avalorios USB.

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